Frío dispara expensas: calderas viejas ahogan a inquilinos y propietarios
La ola de frío dispara el costo de las expensas. Edificios antiguos enfrentan el dilema de calderas viejas, impactando a inquilinos y propietarios.
La ola de frío que azota la región metropolitana ha vuelto a poner en relieve una problemática recurrente para miles de residentes: el incremento sustancial en el costo de las expensas, impulsado en gran parte por el funcionamiento de los sistemas de calefacción central. Este impacto se siente con particular virulencia en los edificios más antiguos, donde las instalaciones suelen ser menos eficientes y más costosas de mantener.
La antigüedad de muchas calderas y circuitos de calefacción en estos inmuebles no solo implica un mayor consumo energético, sino también un riesgo elevado de averías, lo que se traduce en gastos imprevistos y onerosos para el consorcio. Esta situación genera una creciente tensión entre propietarios e inquilinos, quienes ven cómo el ítem de la calefacción convierte el total de las expensas en un desembolso cada vez más difícil de afrontar en un contexto económico complejo.
Ante este escenario, administraciones de consorcios y vecinos buscan implementar diversas estrategias para mitigar el impacto en el bolsillo. Desde la optimización de horarios de encendido de la calefacción hasta la revisión y mantenimiento preventivo de los sistemas, se exploran todas las vías posibles para contener el gasto. Sin embargo, la magnitud del problema en muchos edificios antiguos sugiere que la solución requiere de inversiones significativas y una planificación a largo plazo, desafíos que se intensifican con cada descenso de temperatura.




